Robots y Aprendizaje

Robots y AprendizajeJosé Javier Rainer Granados es Doctor en Ingeniería Industrial y Coordinador y Profesor del Máster MBA Internacional en Administración y Dirección de Empresas Industriales en Bureau Veritas eLearning.

Recientemente visitaba Madrid el jefe de la NASA, Charles Bolden. Entre otras cosas, comentaba que actualmente todos los trabajos están orientados a llevar astronautas al planeta rojo. Para que algo que podríamos llamar ‘intuición humana’, insustituible, haga el trabajo que ahora no pueden hacer los robots.

A la hora de tomar muestras, por ejemplo, sólo un humano es capaz de “agarrar una piedra concreta porque hay algo en ella, no sabe muy bien qué, que le ha llamado la atención y puede ser valiosa”, recuerda Bolden.

Todo esto viene a colación, por la debatida posibilidad de que los robots sean capaces a través del aprendizaje de sustituir al hombre en sus funciones. Pero, ¿realmente llegará un día que los robots lleguen a tener aquello que llamamos intuición?

Actualmente ya se aplican técnicas que permiten realizar labores muy precisas y a veces complicadas en los robots, incluso la mejora de estas técnicas llevan asociado un aprendizaje que hace que el robot cada vez realice más adecuadamente una labor.

Aunque los enfoques acerca de la intuición son muchos desde distintos planos, desde un punto de vista cognitivo y como ha demostrado en su libro “Pensar Rápido, Pensar Despacio”, el premio Nobel Daniel Kahneman, caemos en prejuicios que nos conducen a resultados erróneos, por lo que no siempre es bueno guiarnos sólo de nuestra intuición. En la toma de decisiones es muy importante que al estar los robots liberados de infinidad de condicionantes que acompañan al ser humano, esto a veces resulte una ventaja.

Kahneman nos ofrece una revolucionaria perspectiva del cerebro y explica los dos sistemas que modelan cómo pensamos. Lo que él llama, el sistema 1 es rápido, intuitivo y emocional, mientras que el sistema 2 es más lento, deliberativo y lógico. Kahneman expone la extraordinaria capacidad (y también los errores y los sesgos) del pensamiento rápido, y revela la duradera influencia de las impresiones intuitivas sobre nuestro pensamiento y nuestra conducta. El impacto de la aversión a la pérdida y el exceso de confianza en las estrategias empresariales, la dificultad de predecir lo que nos hará felices en el futuro, el reto de enmarcar adecuadamente los riesgos en el trabajo, en nuestro día a día, etc., son condicionantes como decía, de los que el robot puede liberarse y asegurar que la toma de decisiones esté basado en un adecuado aprendizaje y en una ausencia de condicionantes que en muchas ocasiones nos hacen tomar decisiones equivocadas.

El profundo efecto de los sesgos cognitivos sobre todo lo que hacemos, solo puede ser comprendido si entendemos el funcionamiento conjunto de los dos sistemas a la hora de formular nuestros juicios y decisiones. Por tanto y como reflexión final, me gustaría dejar la posibilidad de que sin el sistema 1, es decir el intuitivo y rápido, también se pueden tomar decisiones, probablemente más lentas, pero con una solución adecuada. Además al igual que el aprendizaje del ser humano, que nunca termina de finalizar, es un proceso análogo al que pueden estar nuestros futuros diseños robóticos, es decir, que siempre puedan seguir aumentando su conocimiento a través de todos sus sentidos.

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