Control e identificación de productos alimentarios

Fotografía: Suat Eman [FreeDigitalPhotos.net]Belén Macías es profesora de las Áreas de Calidad y Seguridad Alimentaria de Bureau Veritas Centro Universitario.”

Tras las crisis alimentarias de los años 90, tanto consumidores como empresarios exigen mayores garantías de calidad y seguridad. Esta fue una de las razones que motivaron a la aprobación del Reglamento CE 178/2002 que establece los principios de la legislación alimentaria y la obligatoriedad de implantar un programa de trazabilidad en todas las empresas a nivel europeo.

Así, en la actualidad, resulta imperativa la necesidad de que la información relativa a los productos alimentarios sea capaz de traspasar las fronteras de los países, favoreciendo un enfoque consistente y global de la trazabilidad.

La principal herramienta de la trazabilidad es el etiquetado. Así, dentro de la identificación de productos encontramos dos tecnologías: los códigos de barras y el  RFID, basado en la transmisión de la información de un objeto mediante ondas de radio.

De estas, la tecnología más comúnmente utilizada en la actualidad y a nivel mundial, para asegurar la trazabilidad de los productos dentro del sector agroalimentario, es la que emplea el sistema de códigos de barras.

Las barras, su grosor y la distancia entre ellas, codifican la información del producto para que éste pueda ser identificado y rastreado a lo largo de toda la cadena de suministro. Así, los estándares de GS1, organización que se dedica al diseño de estándares comerciales y que aporta soluciones prácticas para implementar sistemas de codificación de productos reconocidos internacionalmente, facilitan diferentes tipos de códigos de barras para marcar los productos.

Sin embargo, la tendencia apunta a la utilización de la tecnología RFID (Radio Frecuency Identification), que emplea las ondas de radio como medio de codificación y transmisión de datos. Esta tecnología nos permite no sólo leer y escribir los datos de nuestro producto, sino que además y a diferencia de otros sistemas de etiquetado, se pueden realizar estas operaciones las veces que sean necesarias.

Las etiquetas RFID, se asemejan a una pegatina, que puede adherirse a cualquier producto, con el fin de transmitir los datos almacenados cuando sea preciso.

Esta forma de transmisión de la información agiliza los distintos procesos llevados a cabo en la industria alimentaria, ya que el RFID permite realizar el seguimiento de un producto sin que el lector esté en contacto directo con la etiqueta y permite, por tanto, escanear varios productos al mismo tiempo.

Centrándonos en el sector agroalimentario, se han realizado varios proyectos en diversos ámbitos. En España, como ejemplo, los más representativos se han realizado entorno a proyectos de trazabilidad en el sector cárnico y lácteo, siendo sólo algunas empresas de la distribución o del sector lácteo, en concreto de quesos, las que aplican la tecnología RFID en su sistema de trazabilidad.

La tecnología RFID se presenta en ocasiones como la tecnología del futuro o el sustituto del código de barras. Pero, ¿qué hay de cierto o de falso en esta afirmación? Aún resulta pronto para saberlo, puesto que la identificación por radiofrecuencia no está suficientemente implantada en el mercado. Lo que sí resulta incuestionable es que la identificación por RFID presenta ciertas diferencias con el código de barras que pueden hacerla más ventajosa en determinados usos, entre ellos:

–        El control sobre la materia prima y auxiliar en la recepción, las operaciones durante el proceso de fabricación, la calidad, el etiquetado, la trazabilidad, gestión de almacenes, etc.

–        La optimización de stocks en la cadena de suministro y su trazabilidad.

–        Etc.

Aunque, cierto es indicar que, por otra parte, también existen inconvenientes, encontrándose el alto costo en la implantación y mantenimiento del sistema, uno de los más destacados, ya que esto puede influir en el precio de venta del producto.

Ciertos estudios demuestran que las grandes y medianas empresas cuestionan en alguna medida sus sistemas de trazabilidad, estando por esa parte, dispuestas a la implantación de sistemas de radiofrecuencia, con lo cual, será en estos próximos años cuando podamos verificar si esta técnica se convierte, como se prevé, en la tecnología del futuro para la identificación de los productos alimentarios.

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