¿La calidad cuesta? Reducción de costes en época de crisis

Jeroen van Oostrom - FreeDigitalPhotos.netLorena Bermúdez Camblor es Coordinadora del Máster en Gestión de la Calidad y la Excelencia en las Organizaciones en Bureau Veritas Centro Universitario”.

Me gustaría comenzar este post, planteando la siguiente cuestión: ¿la calidad cuesta?

Haciendo uso de un juego de palabras, me atrevo a afirmar que la calidad no cuesta, lo que cuesta es la NO calidad. Y es en ese punto en el que considero que se deberían centrar los esfuerzos a la hora de reducir costes empresariales.

Esto se entenderá bien con el siguiente caso que os relato:

Una compañía química que fabrica tintes, realizó una venta a una compañía textil, por un importe de 1.000€. La empresa fabricante de telas, tiñó tejidos con ese producto químico, con lo que estos tejidos adquirieron un valor de 6.000€. Finalmente una multinacional del sector textil, elaboró prendas de ropa, a partir de los tejidos, por un valor de 30.000€.

Al final de la fabricación, en un proceso de lavado, se observó que el tinte se iba de la zona teñida, manchando el resto del diseño.

Es entonces cuando se produce la reclamación en cadena. El fabricante de las prendas reclama a quien le suministró las telas, y éste se ofrece a devolverle los 6.000€ que costaba el material. Por otro lado, el fabricante de telas reclamó a la empresa química, la cuál únicamente se hizo cargo del importe del tinte.

Para impedir que las relaciones comerciales se rompieran, todos trataron de remediar en parte el problema. Pero, en definitiva, nadie se hizo responsable de la totalidad de los daños, y todos se vieron perjudicados al mismo tiempo.

Si observamos, el daño fue aumentando paulatinamente a medida que el producto defectuoso avanzaba en la cadena, de ahí la importancia de controlar la calidad desde un inicio, a pesar de los obstáculos que puedan darse, para que los problemas se detecten cuanto antes, y conseguir de este modo que disminuyan los costes asociados.

Vemos pues que la calidad, a la larga, nunca implica costes, ya que de no realizar un control de ésta, los costes serían muy superiores.

La NO calidad si que implica costes, y este hecho se pone de manifiesto en el día a día de las empresas, traduciéndose en pérdidas que pueden llegar a ser millonarias.

Para poder mejorar, debemos conocer los problemas asociados a las actividades que estamos desempeñando. Si no reconocemos la existencia de problemas, no aparecerá el espíritu necesario para la resolución de éstos.

No voy a entrar en este post a desmembrar todos los aspectos relativos a la gestión y control de costos. Es amplia la bibliografía que podemos encontrarnos. No obstante a modo de sencilla receta, sí me gustaría recordar muy brevemente los famosos desperdicios o “mudas” de los que nos habla el Kaizen, con el fin de evitar incurrir en costes de no calidad. La reducción de estos desperdicios, son aspectos en los que en mayor o menor medida todos podemos colaborar:

  • Sobreproducción: Es la acción de producir mas de lo que el cliente requiere, o demanda. Los excesos de inventario, productos en proceso y productos terminados son la resultante no sólo de una filosofía de gestión, orientada a “empujar” al mercado los productos, sino que además, es una forma de protegerse de las interrupciones en la producción debidas a falta de materias primas, roturas de equipos, fallos en los procesos, etc. No obstante es necesario darse cuenta que todo lo que se produzca por encima de la demanda de cliente conlleva consumo de recursos, tanto de mano de obra como se materia prima y por tanto es un desperdicio. La solución pasa por producir cuando lo demanda el cliente.
  • Exceso de Inventarios: Este exceso de materias primas y productos terminados o en proceso, origina la necesidad de mayores espacios físicos, incrementando los costes de manipulación, los costes de administrar los stock, mayores costes financieros, costes por roturas, vencimientos y fuera de moda, además de entorpecer las labores diarias.
  • Transporte: Los desperdicios de transporte hacen referencia a los traslados internos innecesarios, debidos a malos diseños tanto de las plantas como de los procesos productivos, los cuales generan costes, pero no agregan valor para los consumidores finales.
  • Movimientos innecesarios: Son todos aquellos que por no contemplar un mejor diseño de los circuitos, procesos y actividades, generan menores niveles de productividad en los trabajadores, producto de la realización de movimientos innecesarios y un mayor desgaste físico.
  • Tiempos de Espera: Se refieren tanto a los tiempos desaprovechados por la falta de insumos o la rotura de maquinas, como a los tiempos de preparación de las máquinas y  herramientas.
  • Fallos y Reparaciones: Los fallos y errores, generan posteriormente actividades de corrección o bien la pérdida de los elementos. Estos desperdicios están ocasionados por la falta de un control continuo y de la aplicación de medidas preventivas, que permitan generar los productos y servicios correctos a la primera.
  • Procesamiento: Diseñar correctamente los procesos en su debido momento incide significativamente en los costes posteriores de producción.

Actualmente se están incorporando a éstos, otros nuevos conceptos de desperdicio:

  • Despilfarro de energía.
  • Improductividad por falta de control de gestión.
  • Pérdidas ocasionadas por falta de controles internos.
  • Mala gestión de tesorería y de créditos.
  • Nula o mala investigación y análisis de las necesidades y expectativas de los consumidores.
  • Diseños incorrectos, con más funciones de las necesarias.
  • Mala gestión del talento.
  • Sobreinversión para la producción requerida.
  • Desequilibrios en la carga de trabajo.

Comprender la razón de ser de cada uno de ellos, así como detectar, prevenir y eliminar cada uno de ellos, debería ser uno de los principales objetivos en materia de gestión y control de gastos.

Ya para concluir, no quisiera terminar este post sin mostraros un vídeo que he descubierto esta semana, cuya sencillez en forma y completitud en contenido, me ha encantado. En él se muestra en clave de humor el concepto de gestión de la calidad total.

¿Qué opináis vosotros? ¿Creéis que la calidad cuesta?

2 Respuestas a “¿La calidad cuesta? Reducción de costes en época de crisis

  1. Estoy intentando seguir los pasos que aquí comentas para no ahogarme en el negocio que tengo porque solo pierdo dinero mes tras mes, a ver si funcionara

  2. totalmente de acuerdo en que lo que más cuesta es la No Calidad. Trabajo en automoción y continuamente tenemos ejemplos por problemas en coches de garantías (lo que genera un coste de desplazamiento o reparación para solucionarlo) , o por proveedores que hacen recortes en los productos y provocan incidencias.
    El problema algunas veces radica en cuando se invierte en problemas que realmente no lo son. Es decir, hace poco estuve en un proceso 6 sigma belt para solucionar un ruido detectado por auditores dentro de planta de automoción. Se ha invertido grandes sumas de dinero y tiempo en la solución de este problema siendo que el cliente realmente no percibe ese problema.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s