Por la boca muere el pez

Food defenseLa Profesora del Máster Oficial Universitario en Gestión de la Seguridad Alimentaria y Coordinadora del Máster MBA Internacional en Dirección de Empresas Agroalimentarias, Eva Gómez, nos habla en este post sobre el Plan de Food Defense.

¿Habéis oído hablar del Caso Lafarge? Es uno de los casos que más ríos de tinta hizo correr en Francia a  mediados del siglo XIX, al hacerse eco de él los periódicos de medio mundo y al haber sido posteriormente objeto de estudios y reconstrucciones varias.

Marie Lafarge fue juzgada y condenada a cadena perpetua por haber envenenado a su marido con un pastel de arsénico. El caso se hizo muy popular en la época por los acontecimientos y los tintes novelescos del suceso. Los peritos no encontraron grandes cantidades de veneno en el cuerpo del señor Lafarge, pero sí en el caldo de gallina y en el agua azucarada que su esposa le daba a beber.

Sin embargo, este no ha sido un caso aislado. A lo largo de la Historia se han producido muchas muertes por introducir veneno en la comida o bebida de quien la iba a ingerir. Pero… si extrapolamos esto a las industrias alimentarias, ¿os habéis preguntado qué pasaría si un empleado disconforme añade un poquito de veneno en el alimento que se está fabricando? Desafortunadamente esto ya ha sucedido, unas veces de forma intencionada y otras de forma accidental, tal y como se recoge en esta tabla:

Contaminación alimentaria
En septiembre de 2001 ocurrió un suceso en Nueva York que impactó al mundo. Dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas provocando la muerte a casi 3.000 personas y dejando más de 6.000 heridos. Como consecuencia, comenzó a haber una creciente preocupación en EE.UU. sobre la seguridad en todos los ámbitos, incluyendo la de los suministros alimenticios.

Los daños que podría suponer un ataque terrorista sobre los alimentos podrían provocar miles y miles de muertos y, para evitarlo, algunos organismos del Gobierno estadounidense, como son la FDA y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), propusieron los requisitos Food Defense, que hoy en día están recogidos en los estándares agroalimentarios más conocidos a nivel mundial, como son BRC y en especial, IFS.

Lo que se pretende es que las empresas alimentarias elaboren un Plan de Food Defense o de Defensa Alimentaria, en que identifiquen los pasos que se deben seguir para reducir al mínimo el riesgo de que los alimentos sean contaminados de forma intencional o indebida, por las personas que van a estar en contacto con el producto a lo largo de toda la cadena: operarios de la fábrica, personal de limpieza, conductores de camiones, proveedores, visitas, etc.

El Plan Food Defense tiene como objetivo realizar un análisis de los controles que las organizaciones realizan sobre el personal, las instalaciones, los procesos, el transporte, y realizar un análisis de peligros, evaluación de riesgos y detección de vulnerabilidades. Este Plan será llevado a cabo por un Equipo Food Defense.

Quizá nunca suceda nada y cuesta creer que alguien pueda hacer daño a través de los alimentos, pero ya sabéis, hay gente para todo y como dice el refrán, «Más vale prevenir que curar».

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