El fin de la empresa

Responsabilidad corporativa: El fin de la empresaEl profesor del Máster Oficial Universitario en Responsabilidad Corporativa de Bureau Veritas Centro Universitario, César González Cantón, escribe esta semana sobre la finalidad de la empresa con motivo de la publicación del Código de Buen Gobierno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La discusión actual sobre la naturaleza y alcance de la Responsabilidad Corporativa parece asumir con frecuencia, al menos a nivel divulgativo, que el fin de la empresa es maximizar el beneficio económico.

Un caso egregio: el Código de Buen Gobierno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), de reciente publicación, afirma en su Recomendación 12 que las empresas deben estar guiadas por  la promoción del interés social, entendido este

como la consecución de un negocio rentable y sostenible a largo plazo, que promueva su continuidad y la maximización del valor económico de la empresa.

El interés social queda definido por la sostenibilidad de los réditos económicos. Como no podía ser de otro modo, la CNMV es consciente de la importancia de la ética y la Responsabilidad Social para ello, por lo que puntualiza:

Y que en la búsqueda del interés social, además del respeto de las leyes y reglamentos y de un comportamiento basado en la buena fe, la ética y el respeto a los usos y a las buenas prácticas comúnmente aceptadas, procure conciliar el propio interés social con, según corresponda, los legítimos intereses de sus empleados, sus proveedores, sus clientes y los de los restantes grupos de interés que puedan verse afectados, así como el impacto de las actividades de la compañía en la comunidad en su conjunto y en el Medio Ambiente.

Ética y beneficios están destinados a ir de la mano y apoyarse mutuamente, como un buen matrimonio. Ahora bien, en el caso de que (¡Dios no lo quiera!) haya que elegir entre uno u otro, los beneficios tienen prioridad.

No quiero dar a entender que, para los redactores del Código, la ética juegue en una división inferior. Simplemente quiero apuntar a una debilidad conceptual en este esquema: beneficios y ética aparecen como elementos extrínsecos entre sí. Son como el agua y el aceite: deberían ir siempre juntos, pero en sí mismos poco tienen que ver. Edward Freeman ha llamado a esta manera de entenderlo «tesis de la separación».

Si esto fuera «solo» un problema teórico, no sería un gran problema. Pero habitualmente los problemas teóricos esconden trampas mentales que, o bien impiden una correcta visión de las cosas, o bien hacen ver cosas que no son. El trabajo de Dirección se desarrolla en medio de muchas presiones externas e internas, la menor de las cuales no es la urgencia y falta de tiempo y, al final, lo que se necesita es una idea clara (o dos) que guíen la toma de decisiones. Si esta idea es que dirigir bien consiste en maximizar los beneficios económicos, nunca dejaremos de apagar los fuegos de la inmoralidad por mucha buena voluntad que tengamos. De ahí la importancia de repensar estos asuntos.

La ya clásica triple división de los objetivos empresariales en económico, social y medioambiental, es una consecuencia de la tesis de la separación. Hay que ganar dinero, pero también hay que crear valor social y medioambiental. A veces no se puede hacer todo, desgraciadamente. Cosas del negocio.

No aceptaríamos este modo de argumentar para el comportamiento individual. Fulanita quiere comprarse un coche. Si pudiera, pediría un crédito y pagaría las cuotas religiosamente. Pero no puede y, como necesita el coche, roba el dinero. Del mismo modo que esto nos parece inaceptable, la ética empresarial ha de poder entenderse de otra manera.

Me parece evidente que, en la mayoría de los casos, las empresas se crean para ganar dinero. La institución empresarial nació para asegurar que un deseo humano básico, quizá el más básico, quedaba cubierto: poder poseer el mundo, tanto práctica como teóricamente, es decir, vivir más. Más aún, vivir para siempre. Gracias al dinero, el ser humano puede obtener bienes y no tener que hacerlos él mismo. Puede encargar a otros que hagan cosas por él y así dedicarse a menesteres más interesantes. Puede asegurar su futuro, porque el dinero está siempre disponible, no es perecedero. Aristóteles vio en esta característica el impulso a inventar la moneda. Con el dinero ampliamos nuestra vida y le ganamos tiempo al fatal desenlace que a todos espera. Como decía un  profesor mío, D. Rafael Alvira, «el dinero es lo más espiritual que existe». El sociólogo alemán George Simmel ha desarrollado un análisis estupendo de estas cuestiones.

Por tanto, es un fenómeno radicalmente humano inventar las empresas. Sin embargo, hay que distinguir entre el fin del emprendedor/directivo (ganar dinero y crearlo para los demás) y el fin de la empresa. La naturaleza de la empresa en sí misma es satisfacer las necesidades y deseos de los clientes, no maximizar los beneficios. Para la empresa, ganar dinero es solo la condición de su supervivencia. De lo contrario, no podría pagar salarios, amortizar créditos, pagar a los proveedores, invertir en mejorar el producto o servicio, etc. Lo primordial es la satisfacción de necesidades. De hecho, hay emprendedores (el emprendedor social, por ejemplo) que crean empresas con una intención muy diversa de la maximización de beneficios. Si lo que crean sigue siendo una empresa, entonces es que emprendedor y empresa son cosas diferentes, y sus fines no tienen por qué coincidir.

Por ello, la empresa en sí misma ha de proponerse ganar tanto dinero como lo permita la correcta satisfacción de las necesidades de los clientes. Eso es lo que significa maximización para la empresa, y no: ganar tanto dinero «como sea posible». Esto último puede ser el fin del emprendedor/directivo, pero no de la empresa. La empresa nació para satisfacer necesidades (fin de la empresa) ganando dinero en el proceso (fin del emprendedor). Insisto: creo que la distinción entre el fin del emprendedor y el fin de la empresa es crucial. En el momento en que la empresa es creada, tiene una existencia independiente del emprendedor, que se manifiesta incluso en una personalidad jurídica. Por tanto, su fin no coincide con los propósitos particulares del emprendedor/directivo. Es por ello que, si se violenta su naturaleza y se le hace a la empresa ganar tanto dinero «como sea posible», entonces se convierte en una mala empresa, insostenible a la media o a la larga.

En este marco, la distinción entre fines económicos, sociales y medioambientales no tiene sentido. Satisfacer de modo correcto deseos y necesidades de los clientes es una actividad intrínsecamente ética. Es un modo de hacer, no un algo (social, medioambiental) que haya que alcanzar aparte del beneficio económico. Como dice el profesor Antonio Argandoña la Responsabilidad Corporativa es «la conciencia crítica de la organización». Ganemos dinero, pero tanto como permita el hacerlo del modo correcto. La falta de ética en los negocios es solo una tentación, no una posición teórica.

En consecuencia, lo ideal sería que el empresario/emprendedor se moviera por esta idea a la hora de proponerse fines, pero no es estrictamente necesario. La ética empresarial no se reduce al buen comportamiento del emprendedor/empresario, sino que es principalmente la actuación de la empresa de acuerdo a su naturaleza. Por eso, también las estructuras formales y la cultura de la empresa han de ser éticas, pues de otro modo la naturaleza de la empresa está desvirtuada y no puede alcanzar su fin propio. Buenas personas trabajando en malas estructuras se comportarán con deshonestidad tarde o temprano. La sociología de las organizaciones y la psicología del trabajo han hecho una labor excelente en desenterrar los condicionantes sociales y organizativos del comportamiento individual. Ambos niveles, el de la actuación individual del directivo y el de las estructuras organizacionales, han de ser atendidos si se quiere tener negocios que contribuyan al bienestar humano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s