¿Llegó la hora de la quinta hoja del trébol?

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La profesora del Máster Oficial Universitario en Logística Integral y Comercio internacional de Bureau Veritas Centro Universitario, Erica Fellinger, nos habla en el post de esta semana sobre el modelo en trébol en el marco de la teoría organizativa de las compañías.  

En el marco de la teoría organizativa y, en particular, en las nuevas estructuras de geometría variable, el modelo en trébol es apropiado para empresas dinámicas, adaptativas, flexibles y, por tanto, más competitivas. Organizaciones inteligentes preparadas para el entorno actual.

En general, este modelo se refiere a organizaciones que ubican en la parte central del trébol a la Alta Dirección. En la primera hoja se encuentran los directivos y trabajadores que ostentan la base de la cultura empresarial y el estilo de dirección, conformando el núcleo profesional se dedican a las actividades core de la empresa. La segunda hoja agrupa las actividades que no son imprescindibles para otorgar valor en la organización y, por ello, se externalizan. En la tercera hoja está presente la fuerza laboral flexible. Y la cuarta hoja del trébol se diseña para la autonomía del cliente. Con el apoyo de las nuevas tecnologías, el cliente puede realizar actividades que permiten ahorro de costes en la organización.

El primer caso de autonomía del cliente surgió en los años 80 con la aparición de los cajeros automáticos. Esta autonomía es parecida al do it yourself en su forma pero naturalmente no en su concepción. No se trata del placer que busca el consumidor en el bricolaje de los fines de semana. Se trata de trasladar al consumidor los costes de la última fase del proceso productivo y además, de hacer que el cliente se sienta, en ocasiones, más satisfecho. Una cuarta hoja que brinda la suerte de hacer una operación bancaria a cualquier hora y casi en cualquier sitio.

Cuarta hoja es comprar componentes con el tamaño preciso y sus complementos para armar una estantería, una mesa e incluso un panel solar; es pagar en el supermercado sin necesidad de pasar por las cajas con interminables filas de personas con la cesta llena de la compra; es llevar a la mesa el menú de la comida rápida y además, depositar los restos en los sitios correspondientes.

Ya sea bienes o servicios, la cuestión es que estamos rodeados de cuartas hojas de trébol en las praderas por las que camina día a día el consumidor.

Pues sí, si se cruza con esta cuarta hoja de la buena suerte se puede pensar que esta dicha está presente en las empresas cuando reducen sus costes.

Sin embargo, también en estas praderas existe otro tipo de autonomía, no cuando se camina como consumidor sino como trabajador. Me refiero a lo que, en este contexto, llamo «autonomía del trabajador». La autonomía del trabajador nace cuando las empresas contratan la fuerza laboral con la opción de trabajar en casa. La suerte de esta hoja de servicios es que el trabajador pueda evitar atascos en las carreteras, gestionar mejor el tiempo y la conciliación de la vida laboral, personal y familiar o ser más productivo. La ventaja para la empresa es contar con trabajadores que se sientan más a gusto y, en ocasiones, la de reducir costes de espacio, de consumibles o energéticos.

Como comento en otras ocasiones, más que información, lo importante es formularnos preguntas.

¿Os habéis cruzado con esta suerte de situaciones?

¿Llegó la hora en que se incorpore la quinta hoja del trébol en los modelos de geometría variable, sin necesidad de acudir al género trifolium repens que bien conoce la biotecnología?

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