Herramientas preventivas en el trabajo en espacios confinados

Herramientas preventivas en el trabajo en espacios confinados

La profesora del Máster Oficial Universitario en Gestión de la Prevención de Riesgos Laborales, la Excelencia, el Medio Ambiente y la Responsabilidad Corporativa de Bureau Veritas Centro Universitario, Rosario Castañeda, nos habla esta semana sobre las herramientas preventivas en los trabajos en espacios confinados.

De acuerdo a la definición publicada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT): «Un recinto confinado es cualquier espacio con aberturas limitadas de entrada y salida y ventilación natural desfavorable, en el que pueden acumularse contaminantes tóxicos o inflamables, o tener una atmósfera deficiente en oxígeno, y que no está concebido para una ocupación continuada por parte del trabajador».

Como prevencionistas nos encontramos ante un reto complejo y debemos plantearnos, ¿con qué herramientas contamos para la protección de los trabajadores en estas circunstancias?

Lo primero que debemos identificar son los peligros existentes y hacer la correspondiente evaluación de riesgos. Los riesgos generales del trabajo en espacios confinados son: riesgos mecánicos, eléctricos, caídas a distinto nivel, caídas de objetos y malas posturas etc.

Los riesgos específicos de los trabajos en espacios confinados son el incendio y explosión, la asfixia y la intoxicación por contaminantes químicos como podrían ser sulfuro de hidrógeno (H2S), dióxido de carbono (CO2), monóxido de carbono (CO), etc.

Una vez que tengamos identificados los riesgos debemos planificar la actividad preventiva teniendo presente la priorización de las medidas de protección colectivas frente a las individuales tal y como está establecido en la legislación vigente.

¿Qué medidas preventivas son las más apropiadas? No hay una respuesta única y la elección de una u otra medida va a depender del tipo de espacio confinado y del tipo de proceso que se va a realizar en el interior de ese espacio. Sí debemos establecer como medidas mínimas:

  • Autorización de acceso al espacio: los permisos de trabajo especiales son, bajo mi experiencia, la llave para el control correcto del riesgo puesto que aportan toda la información necesaria en el menor espacio posible.
  • Medición y evaluación de la atmósfera del espacio: este punto también es de suma importancia y lo debemos tener en cuenta si nuestra actividad implica el acceso a espacios confinados, porque debemos tener personal con formación suficiente en el R.D. 681/2003 y equipos de medición acordes con el R.D. 400/1996.
  • Ventilación y Extracción: esta medida nos va a posibilitar las renovaciones de aire suficiente para que no haya una concentración de contaminantes importante ni una deficiencia de oxígeno.
  • Vigilancia externa: el trabajador debe estar comunicado permanentemente con el exterior para un eventual rescate que pudiera producirse.
  • Formación: La formación es imprescindible si se pretenden obtener buenos resultados en la gestión de la prevención y especialmente en esa labor de toma de conciencia ante riesgos de tanta relevancia.

¿Podemos enfrentarnos a este reto? Por supuesto y para ello debemos prepararnos y formarnos en la materia, decía Aristóteles: «no se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho».

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