The Insider: películas con responsabilidad

Russel Crowe. Películas con responsabilidad

Gemma S. Ventín, coordinadora del Máster en Responsabilidad Corporativa de Bureau Veritas Centro Universitario.

Bajo el atractivo y sutil cóctel del celuloide, en la película ‘The Insider – El dilema’ los ingredientes (grupos de presión, intereses, restricción y lucha por el acceso a la información, dilemas éticos, principios y valores) se mezclan ofreciendo al espectador un analítico film donde se expone públicamente a las grandes industrias tabacaleras.

Así, se dibuja una espesa nube que envuelve a dos hombres en la oscuridad de la falta de transparencia y la densidad y tensión originada por ciertos círculos de presión. The insider es la persona enterada, el informador.

Un directivo (Jeffrey Wigand) ahogado con la angustia del dilema. Un periodista activista (Lowell Bergman) convencido de la necesaria lucha contra el sistema. Dos hombres unidos por el principio ético de divulgar los “secretos” –impactos- de una poderosa multinacional tabacalera. De esta forma se nos presenta una trama, basada en un hecho real, en torno a la cumarina, una sustancia que estaba presente en los cigarrillos, un producto de consumo popular.

Las empresas ante el ocultamiento de información

Con este largometraje abordamos el cuestionamiento ético de la empresa a través del ocultamiento de información perjudicial –falta de transparencia- para uno de sus grupos de interés, el consumidor.

Entendemos que una empresa socialmente responsable es aquella que opera con la libertad que le otorga su poder de acción (consecuencia de su capacidad de influencia) de una manera consciente, bajo la premisa de la influencia recíproca, teniendo siempre presente su responsabilidad sobre el entorno en el que opera, puesto que el presente y el futuro están relacionados por el principio de causa y efecto.

Y sobre causas y efectos versa ‘The Insider’. La puesta en el mercado de un producto cuestionablemente saludable, el tabaco (la causa) y el rechazo a este hecho, el enfrentamiento contra varios grupos de presión (el efecto).

Abramos pues un camino a la crítica, basándonos en dos principios éticos sobre los que se construye una empresa responsable:

  • El principio de los Derechos Corporativos, según el cual se condena cualquier violación de los derechos legítimos de otros.
  • El principio de los Efectos Corporativos, mediante el que cualquier organización es siempre responsable de los efectos de sus acciones.

Sobre estos dos principios la empresa responsable actúa, y como reflejo directo o “elemento estratégico objetivo” de sus operaciones se elabora un producto. Un resultado que en sí mismo encierra una serie de valores, ya que:

  • El producto de una empresa supone el reflejo directo de  la acción llevada a cabo por la misma.
  • El producto de una empresa es la manifestación estratégica de su identidad empresarial.
  • El producto de una empresa es la representación (véase en este concepto el vínculo directo con el término “intención”) de la imagen corporativa.

Todo esto expone la relación existente entre la empresa (productor) y el producto (elemento estratégico objetivo). Una concomitancia mediante la cual el fabricante tiene una responsabilidad inherente depositada en su producto.

Cuando en una sociedad de consumo el productor dispone de mayor información sobre su producto, frente a la que posee el consumidor, el principio de asimetría informativa le otorga mayor responsabilidad al  fabricante del producto de consumo. Extrapolando este principio ético a la industria tabacalera nos encontramos con tres hechos cuestionables:

  1. El consumidor desconoce la información global, y por lo tanto real, relativa al producto (composición del tabaco). En cuyo caso la responsabilidad según el principio ético de asimetría informativa debería recaer sobre el productor.
  2. La responsabilidad sobre los riesgos de consumo del tabaco no es asumida por la industria tabacalera (se incumple el principio de los efectos corporativos, y de la asimetría informativa).
  3. Esta falta de transparencia (potenciada además por otros elementos aditivos y perjudiciales con los que se elabora el tabaco) transgrede el principio de los derechos corporativos, ya que se violan los derechos de los otros (salud).

La Constitución de la OMS afirma que “el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano.” Hoy entendemos que el derecho a la salud es “un derecho inclusivo que se extiende no sólo a una atención médica oportuna y apropiada, sino también a los determinantes implícitos de la salud, como el acceso a agua potable y segura y saneamiento adecuado, condiciones ambientales y laborales saludables y acceso a la educación e información relativa a la salud, incluida la salud sexual y reproductiva”

Recordemos dos conceptos básicos recogidos en el artículo El fin de la empresa”, escrito por el profesor César González Cantón, donde se deja clara la diferencia entre el fin del emprendedor/directivo (búsqueda de la rentabilidad econónica) y el fin de la empresa (satisfacer las necesidades de su entorno global).

Pero incluyamos una máxima ética: la empresa es un ente social (que a su vez influye de manera decisiva sobre el sistema), y, como tal, cualquier dilema ético es inherente a la misma.

Y sumémosle un principio causal: las acciones de una empresa, organizadas de forma estratégica por las personas que la constituyen, definen a dicha institución.

¿Qué nos queda? ¿ Qué podemos cuestionarnos con este largometraje?

¿Un comportamiento socialmente responsable se basa en el equilibro de ambos fines (el de la empresa y el del emprendedor/directivo)?

¿Exhime la primacía del fin del emprendedor a la resposanbilidad inherente que alberga el fin de la empresa?

Retomando la historia concreta narrada en “The insider”, ¿podemos hablar de unas acciones socialmente no responsables vinculadas únicamente con la industria tabacalera? ¿Qué crítica podemos efectuar a los grupos mediáticos?

“El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor”. (Montesquieu)

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