Año nuevo, nuevos alimentos

Año nuevo, alimentos nuevosArancha Bocanegra, profesora del Máster en Gestión de la Seguridad Alimentaria.

La alimentación y la gastronomía están de moda, y por ende, los alimentos. La industria y los cocineros llevan tiempo buscando ese alimento que sorprenda al cliente por novedoso y, para ello, se importan productos exóticos de otros países y se emplean las últimas tecnologías para el procesado.

Como ejemplo de este último caso, podemos citar el empleo de nanomateriales artificiales en la industria alimentaria. Pero no todo vale. La búsqueda del “alimento” desconocido ha provocado que se hayan presentado en el mercado productos no reconocidos como alimentos en nuestro país.

¿Se pone con ello en juego nuestra seguridad alimentaria?

La máxima de garantizar una elevada protección de la salud de los consumidores y sus intereses se ha de seguir respetando con estos nuevos alimentos. Para ello, desde la UE se regularon, a partir de 1997, los nuevos alimentos y los nuevos ingredientes alimentarios a través del Reglamento 258/97 y el Reglamento 1852/2001.

Con el fin de poder aplicar la legislación a los nuevos alimentos comercializados en la UE, inclusive a aquellos importados de terceros países, así como tener en cuenta el proceso tecnológico y el avance científico, su regulación se ha actualizado. Es con la entrada de este nuevo año cuando comienza su aplicación general tras la aprobación del Reglamento 2015/2283 de 25 de noviembre, relativo a los nuevos alimentos, por el que se derogan los dos reglamentos que los regulaban.

La nueva normativa aclara y actualiza la definición existente de nuevos alimentos, mediante una remisión a la definición general de alimento según el Reglamento 178/2002. Sin embargo, se mantiene uno de los criterios para que un alimento se considere nuevo: que no haya sido utilizado en una medida importante para el consumo humano en los Estados Miembros la Unión antes del 15 de mayo de 1997.

También se han revisado y actualizado las categorías de alimentos que constituyen nuevos alimentos. Estas incluyen los insectos enteros y sus partes, las de alimentos con una estructura molecular nueva o modificada intencionadamente, así como alimentos derivados del cultivo de células o del cultivo de tejido derivado de animales, plantas, microorganismos, hongos o algas, alimentos obtenidos a partir de microorganismos, hongos o algas, y alimentos obtenidos de material de origen mineral, entre otras.

Así mismo, y puesto que las tecnologías emergentes en los procesos de producción de alimentos pueden tener un impacto en los productos y, por tanto, en la seguridad alimentaria, el Reglamento precisa que un alimento ha de considerarse nuevo si resulta de un proceso de producción no utilizado para la producción alimentaria en la Unión con anterioridad a la fecha citada, que cause cambios significativos en la composición o estructura del alimento que afecten a su valor nutritivo, a su metabolismo o al nivel de sustancias indeseables.

En relación con los alimentos tradicionales de terceros países, para facilitar su comercialización en la Unión, se ha de demostrar un historial de uso alimentario seguro en un tercer país; esto es, que se ha consumido en al menos un tercer país durante por lo menos veinticinco años como parte de la dieta habitual de un número significativo de personas.

¿En qué afecta a los explotadores de empresas alimentarias?

La determinación de si un alimento se utilizó para el consumo humano en una medida importante en la Unión antes del 15 de mayo de 1997 debe basarse en información facilitada desde las empresas de alimentación y, en su caso, debe estar sustentada por otra disponible en los Estados miembros.

Si las empresas alimentarias tienen dudas acerca de la condición de los alimentos que tienen intención de comercializar, deben consultar a los Estados miembros. Para el caso en el que no se disponga de información sobre el consumo humano anterior a la fecha citada, o resulte insuficiente, está pendiente el establecimiento de un procedimiento para recabar esa información, que incluya a la Comisión, a los Estados miembros y a los explotadores de empresas alimentarias.

Los nuevos alimentos solo deben ser autorizados y utilizados si cumplen los criterios establecidos en la nueva normativa. Solo serán comercializados o utilizados en alimentos para el consumo humano si están incluidos en una lista de la Unión de nuevos alimentos autorizados. Se espera que este listado sea publicado en breve y se irá actualizando. Cuando un nuevo alimento se autorice e incluya en la lista de la Unión, los explotadores de empresas alimentarias deben proporcionar a la Comisión toda nueva información pertinente sobre la seguridad del alimento que hayan comercializado.

En definitiva, la nueva normativa garantiza el buen funcionamiento del mercado interior, y fomenta las nuevas tecnologías y las innovaciones en la producción de alimentos sin dejar de proporcionar un nivel de protección elevado de la salud y de los intereses de los consumidores.

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